Los extintores de dióxido de carbono son herramientas de extinción de incendios de uso común. Su principio es utilizar gas dióxido de carbono a alta-presión para expulsar el aire, creando un efecto de asfixia. Son aptos para los siguientes tipos de incendios:
1. Fuegos Sólidos: Adecuado para incendios que implican la combustión de diversos materiales sólidos, como madera, algodón, lino, papel y plásticos.
2. Incendios de líquidos: Adecuado para incendios que implican la combustión de líquidos como gasolina, pintura, alcohol y queroseno.
3. Incendios Eléctricos: Adecuado para incendios que involucran la combustión de equipos y cableado eléctricos.
4. Incendios de instrumentos de precisión: Adecuado para incendios que involucran la combustión de instrumentos y equipos valiosos y de precisión en laboratorios, centros de datos y otros lugares similares.
